Oye: yo era como un mar dormido. Me despertaste y la tempestad ha estallado. Sacudo mis olas, hundo mis buques, subo al cielo y castigo estrellas, me avergüenzo y escondo entre mis pliegues, enloquezco y mato mis peces. No me mires con miedo. Tú lo has querido.
dicen que nos ha dejado Mario Benedetti, aunque, tal vez, se ha ido un poco más allá. Lo digo porque sus versos siguen estando a la vera de nuestros ojos, al alcance de nuestros latidos. Quizá al irse se nos ha acercado un poco más. Por eso, recordarlo solo con un poema, me sabe a poco.
foto Anetta
Lo que necesito de ti
No sabes como necesito tu voz; necesito tus miradas aquellas palabras que siempre me llenaban, necesito tu paz interior; necesito la luz de tus labios !!! Ya no puedo... seguir así !!! ...Ya... No puedo mi mente no quiere pensar no puede pensar nada más que en ti. Necesito la flor de tus manos aquella paciencia de todos tus actos con aquella justicia que me inspiras para lo que siempre fue mi espina mi fuente de vida se ha secado con la fuerza del olvido... me estoy quemando; aquello que necesito ya lo he encontrado pero aun !!!Te sigo extrañando!!!
foto Anetta
Enamorarse y no
Cuando uno se enamora las cuadrillas del tiempo hacen escala en el olvido la desdicha se llena de milagros el miedo se convierte en osadía y la muerte no sale de su cueva enamorarse es un presagio gratis una ventana abierta al árbol nuevo una proeza de los sentimientos una bonanza casi insoportable y un ejercicio contra el infortunio por el contrario desenamorarse es ver el cuerpo como es y no como la otra mirada lo inventaba es regresar más pobre al viejo enigma y dar con la tristeza en el espejo
foto visentito
SIRENA
Tengo la convicción de que no existes y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene tu asombro lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes que te aguardo en mi sueño para luego
Mario Benedetti (1920 -mayo de 2009)
pese a todo, el milagro es que el tiempo se detendrá en su palabra y acrecentará su voz, ya ida,
... y después de su felicitación navideña, esta vez, con la descomposición del pródigo regordete ese del gorro colorao y el trineo, a consecuencia de las calamidades que vaticinan los agoreros de la cosa económica y laboral, nos viene cargado, el bueno de Ortuño, con un tomo del refranero bajo el brazo, un San Anton verbenero y un marranito que te dan ganas de indultar, para decirnos que, pese a que los Reyes hayan vuelto a oriente -¡bueno está oriente, bueno!- todavía nos queda cuerda... ¿o no?
Yo es que me destornillo con este tío ... digo, GENIO
Te digo adiós si acaso te quiero todavía Quizas no he de olvidarte... Pero te digo adiós No se si me quisiste... No se si te quería O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste y apasionado y loco Me lo sembré en el alma para quererte a tí. No se si te amé mucho... No se si te amé poco, Pero si sé que nunca volvere a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo Y el corazón me dice que no te olvidaré. Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo, Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida Mi más hermoso sueño muere dentro de mí. Pero te digo adiós para toda la vida, Aunque toda la vida siga pensando en tí.
No, no fue tan efímera la historia de nuestro amor: entre los folios tersos del libro virginal de tu memoria, como pétalo azul está la gloria doliente, noble y casta de mis versos.
No puedes olvidarme: te condeno a un recuerdo tenaz. Mi amor ha sido lo más alto en tu vida, lo más bueno; y sólo entre los légamos y el cieno surge el pálido loto del olvido.
Me verás dondequiera: en el incierto anochecer, en la alborada rubia, y cuando hagas labor en el desierto corredor, mientras tiemblan en tu huerto los monótonos hilos de la lluvia.
¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia que te da mi dolor, que nada ensalma. ¡Seré cumbre de luz en tu existencia, y un reproche inefable en tu conciencia y una estela inmortal dentro de tu alma!
Andas por esos mundos como yo; no me digas que no existes, existes, nos hemos de encontrar; no nos conoceremos, disfrazados y torpes por los caminos echaremos a andar.
No nos conoceremos, distantes uno de otro sentirás mis suspiros y te oiré suspirar. ¿Dónde estará la boca, la boca que suspira? Diremos, el camino volviendo a desandar.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día, quizá nuestros disfraces nos logremos quitar. Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre, ¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?
... hoy quiero compartir contigo mi oración de cada amanecer
Oración de visentito
Gracias, Dios, por este nuevo día. Por el sol y por la nube. Por la noche y por la estrella. Por la risa y por el llanto. Por el miedo y por la esperanza. Por el amor que nos tienes y el perdón que nos dispensas.
Por toda esa gente maravillosa y formidable que has puesto y pones a nuestro alrededor.
Por lo que nos das y por lo que nos niegas. Porque solo tú sabes lo que nos conviene.
Gracias, Dios, por venir a nuestro encuentro un día más... como siempre.
Desde mi vieja orilla, desde la fe que siento, hacia la luz primera que toma el alma pura, voy contigo, hijo mío, por el camino lento de este amor que me crece como mansa locura.
Voy contigo, hijo mío, frenesí soñoliento de mi carne, palabra de mi callada hondura, música que alguien pulsa no sé dónde, en el viento, no sé dónde, hijo mío, desde mi orilla oscura.
Voy, me llevas, se torna crédula mi mirada, me empujas levemente (ya casi siento el frío); me invitas a la sombra que se hunde en mi pisada,
me arrastras de la mano... Y en tu ignorancia fío, y a tu amor me abandono sin que me quede nada, terriblemente solo, no sé dónde, hijo mío.